El Pasillo de Paredes Desconchadas

 

 

La perspectiva en fuga hacia la luz del fondo es profundamente esperanzadora: neurológicamente activa el circuito de recompensa dopaminérgico, orientando hacia el futuro. El azul deteriorado evoca melancolía integrada, no patológica. El pasillo estrecho simboliza los procesos de transformación: incómodos, contenidos, pero con dirección. Psicológicamente representa el tránsito entre identidades: quien fui y quien estoy siendo. La textura rugosa invita al sistema táctil-emocional a reconocer que sanar no es volver a ser liso, sino aprender a habitar la propia historia.​​​​​​​​​​​​​​​​